
En memoria de mi amigo Elmar Thome, que esperó todo lo que pudo; y de mi querido padre, que no pudo.
Que breve una existencia, este lapso que tenemos para hacer algo, ser algo, dejar marca de nuestro paso durante el periplo de nuestro hogar por el cosmos; eterno movimiento en el cual tan brevemente estamos.
Basilea, junio 2006
Tempo
Reproductor de CD y circuitos electrónicos sobre hierro oxidado. 33x33 cm. 2 min.
Cada clic de un reloj jamás volverá.
En la precisión de un segundo casi dos personas mueren y algo más de cuatro nacen, incrementando la población de la tierra en 2.44 nuevos individuos por segundo.
0.1 nuevas infecciones del VIH, 0.42 hectáreas de bosque se pierden. 967 barriles de petróleo se bombean. 1.14 coches y 2.66 nuevos ordenadores se producen, contrastando increíblemente con el ritmo de otros tiempos.
Nuestro planeta se originó del disco de gas y polvo que rodeaba el recién formado sol, hace 4600 crones. Desde que los primeros organismos primitivos comenzaron a poblar los océanos y el proceso de fotosíntesis empezó a llenar de oxígeno la atmósfera, creando el ambiente oxidante en el cual vivimos hoy, fueron necesarios más de 4000 crones para la llegada de los primeros homínidos. Nuestra civilización tiene tan solo tres crones. Resulta más fácil empezar a decir tres millones de años. Tres millones de años de prehistoria y unos cinco mil años de historia. Que proceso tan lento... en el cual la inmesa mayoría de los individuos ha desaparecido como si nunca hubiera existido.
A cada segundo incontables sueños se están viviendo, tantas nuevas ilusiones, tantas frustraciones, tantos prólogos y epílogos, con algo por el medio que llamamos existencia. Vida puede ser, a la vez, algo extraordinario y sin sentido. Vivir lo mejor que podamos es el gran sentido de estar aquí, creyendo que a cada uno de esos clics podemos ser mejores en algunos aspectos, no en todos, pero en algunos... incluso sabiendo que casi todos seremos olvidados algún día. Sin embargo, somos 2.44 más a cada segundo, a cada clic... y mi corazón late una vez. Una vez más... y al mismo tiempo una vez menos. No lo sé... tengo más y más preguntas a cada segundo.

La idea de construir cámaras para situaciones específicas, con una determinada óptica, enfocada para una única distancia preestablecida, sin visor y con una sola placa de película, establece metafóricamente una reflexión sobre lo irrepetible, lo irreversible y lo frágil que es todo.

El aprender
Anja Gödicke, mi asistente en su último día en mi estudio. Una placa de negativo gran formato expuesta 27 de junio 2006 y revelada al día siguiente, cuando ella ya estaba en su vuelo de regreso a Berlín y más tarde, su largo viaje por África.
Gelatina de plata sobre papel de algodón en hierro oxidado. 50x50 cm

El suicidio
Gelatina de plata sobre papel de algodón en hierro oxidado. 50x50 cm

El embarazo.
Laia, 30 semanas
Gelatina de plata sobre papel de algodón en hierro oxidado. 50x50 cm

El parto.
Laia, 41 semanas
Gelatina de plata sobre papel de algodón en hierro oxidado. 50x50 cm

El empezar.
Roger, 90 segundos
Gelatina de plata sobre papel de algodón en hierro oxidado. 50x50 cm

La vejez.
Querido Paul Spieler y su paraíso
Gelatina de plata sobre papel baritado y la cámara de Paul sobre hierro oxidado. 58x68x24 cm

El conocimiento
Fotografía de la biblioteca de Montserrat en gelatina de plata sobre papel de algodón, hierro oxidado, libro y LEDs, en cajón de madera. 35x70x15 cm
El soñar
Yo era joven, soñando conocer lugares, tener mi propio laboratorio, ahorrando para una ampliadora. Hoy puedo encontrar una en la basura en la esquina. Puedo comprar por apenas 10 euros en el mercado de los Encantes una cámara como la que me regaló mi abuela cuando yo tenía 15 años.
Negativo blanco y negro, ampliadora oxidada, temporizador mecánico e hierro oxidado. 110x100x80 cm

Reminiscencias
Álbum de fotos blanco y negro, diapositivas digitalizadas en pantalla TFT, discos duros y electrónicos en cajón oxidado. 38x70x26 cm

La enfermedad.
Jennifer. Diagnosticada esclerosis múltiple a los 18 años.
Dos copias en gelatina plata sobre papel de algodón en ambos lados de una placa de hierro oxidado colgada por hilo de oro. 150x50 cm

La muerte
Gelatina de plata sobre papel de algodón en caja fuerte de hierro oxidado 18x23x30 cm

Tiempo
Reloj e hierro en caja fuerte de hierro oxidado 17x21x25 cm

La obsolescencia
Gelatina de plata sobre metacrilato transparente, 1169 válvulas termoiónicas, mini bombillas y electrónicos en caja de hierro oxidado. 104x104x11 cm

La oxidación nº 1
Oxidación controlada en polvo de hierro en medio acrílico y película blanco y negro virada al sulfuro en caja de luz. 100x195x5 cm

La oxidación nº 2
Oxidación controlada en polvo de hierro en medio acrílico y película blanco y negro virada al sulfuro en caja de luz. 100x195x5 cm

La oxidación nº 3
Oxidación controlada en polvo de hierro en medio acrílico, sobre madera. 100x195x5 cm

El caldo primordial
Video, pantalla e placa de hierro oxidado. 3 min. 50x50 cm


No podrás volver a entrar
Instalación audiovisual. 20 diapositivas, proyector y sonido en una cámara oscura. 2x2x2,5 m

Para entrar en la cámara los visitantes deben identificarse y no se les permitirá el acceso una segunda vez. En el interior oscuro de la cámara, cada imagen se proyecta por apenas un segundo a intervalos aleatoreos.
En preparación
El accidente
La permanencia