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- Óxido | Luiz Simoes Artista contemporáneo
ÓXIDO Es una bella y a la vez sencilla reflexión, la de que el árbol crece en dos direcciones. La copa es bella y la raíz, invisible. Aquello que vemos, muchas veces viene de lo que es profundo, obscuro, oculto. La metáfora de la oxidación como marco del inicio, puede parecer absurda. Normalmente la asociamos al envejecimiento, al desgaste, al paso del tiempo. Pero la oxidación debería llevarnos a reflexionar sobre que hace falta para que algo se oxide y la respuesta es obvia. Oxígeno. Sin embargo, hubo un largo período en el cual nuestra atmósfera fue tóxica e inepta a la vida; hasta que los primeros seres vivos empezaran a transformar aquella primitiva atmósfera precámbrica, llenándola de oxígeno a través de la fotosíntesis. Por lo tanto, para que algo se oxidara era necesario que algo naciera, existiera; en sentido más profundo que pueda tener la palabra existencia. Una roca o hasta mismo el universo que conocemos dejarán de existir un día, pero el tener conciencia de esta finitud nos os transforma en seres inquietos, reflexivos, llenos de preguntas incontestables, llenos de sed. “Óxido” es una segunda interpretación de mi reflexión más primordial, que está presente en toda mi obra, la existencia. Es una extensión de mi anterior proyecto “Tempo”, empezado en 2006 y todavía inacabado. Mientras “Tempo” es fotografía y trata de la irreversibilidad, a través de la idea de fotografiar con cámaras construidas para una situación específica y que solo tienen una única placa de película, donde no existe una segunda oportunidad; “Óxido” es pintura, es alterable durante todo el proceso, de la primera hasta la última linea, pincelada o mancha. Es el deseo de creer que sí, podemos y debemos intervenir, crear el destino y hacer de nuestra breve existencia el momento y lugar para ser y dar lo mejor que podamos. Todo tiene un comienzo, todo tiene un fin. Crear es minimizar la angustia de saberlo. Es quizá llegar a no sufrir por ello, a través de la reflexión, en procesos que son como obscuras y subterráneas raíces, invisibles para los demás, pero que alimentan y dan forma a lo que hacemos visible. El Bardo - Óxido e Hidróxido de hiero, acrílica y cuerdas de contrabajo sobre tela en madera. 300 x 180 cm Paraíso, cielo, infierno, purgatorio, el bardo, son conceptos presentes en diversas culturas. La búsqueda de un sentido, de un destino, un lugar donde seamos eternos. El Bardo es mi reflexión sobre la idea de que este lugar es aquí mismo, en nuestra simple y limitada existencia; donde habitan nuestros sueños, nuestros ideales, nuestros dramas y conflictos, nuestras preguntas y nuestra falta de respuestas, nuestras frustraciones y realizaciones, nuestro empeño por ser y dar lo mejor que podamos. El Bardo es quizá lo mejor que haya pintado hasta hoy, posiblemente lo más cercano a lo que busco, una de mis obras que más represente este momento de mi vida, tan lleno de verdadero amor por lo que hago y por personas que habitan mi vida. Sobre él, flota el sentimiento de que mucho queda por hacer; el eterno "y lo que queda!" Mientras estemos aquí. Empatía - Oxido e hidróxido de hierro y viruta de hierro sobre tela en madera con imanes. 88 x 100 cm Óxido nº 1 - Óxido e hidróxido de hierro, acrílica e hierro oxidado sobre tela en madera. 70 x 70 cm Óxido nº 2 - Óxido e hidróxido de hierro y alambre oxidado sobre tela en madera. 110 x 70 cm Óxido nº 3 - Óxido e hidróxido de hierro, cuerda de contabajo e hierro oxidado sobre tela en madera. 110 x 70 cm Popocatépetl - Ceniza volcánica y óxido de hierro sobre tela en madera. 120 x 35 cm. Espectróxido - Placas de hierro, óxido e hidróxido de hierro y cuerdas de piano sobre tela en madera. 150 x 97 cm Espectróxido invertido - Óxido e hidróxido de hierro y cuerdas de piano sobre tela en madera. 150 x 97 cm La cuerda floja - Óxido de hierro y disco abrasivo roto sobre tela y cuerda de piano en reja de hierro. 64 x 43 cm La caja - Óxido de hierro y cuerdas de piano en caja de hierro. Instalación sonora/sensorial 230 x 150 x 180 cm Museo internacional del Barroco, Puebla - México. Octubre/Noviembre de 2024 Visita guiada exposición ÓXIDO noviembre de 2024 Apoyo Home
- y al polvo volverás | Luiz Simoes Artista contemporáneo
y al polvo volverás …y al polvo volverás es un proyecto recién empezado en el que estoy utilizando, como pigmentos para una serie de pinturas, tierras, arenas y piedras trituradas que he ido recolectando durante décadas, en los lugares por donde he viajado a lo largo de mi vida. Aunque conceptual y formalmente está bastante avanzado, aún se encuentra en la fase inicial de producción. B P S - Arena del Sahara, grafito y dióxido de titanio sobre lino. 130 x 81 cm. Avanzando por este inmenso desierto, día tras día acampo donde quiera que esté cuando se acerca la hora mágica del crepúsculo. Los azules profundos ceden espacio a los rojos, los lilas, los grises y al negro. En el más extremo aislamiento que he experimentado jamás, preparo mi cena, escucho mi música, escribo y contemplo el más majestuoso y desconcertante de todos los cielos, que me aplasta sobre la Tierra y me invade con un profundo sentimiento de pequeñez. Como cada grano de arena en este vasto desierto, cuán diminutos e insignificantes somos en el Cosmos. Argelia, solsticio de invierno 1988 ÉTER - instalación audiovisual para 4 proyectores de diapositivas, luz y humo, proyectada sobre la pintura "Mis planes". 5,2x1,95 m ÉTER Del latín æthēr y del griego aithēr: cielo, firmamento, el aire puro y brillante de arriba. En sánscrito “akasha”, el quinto elemento, el espacio en cual todo existe, el que no tiene la firmeza de la tierra, la frescura del agua, el calor del fuego, ni el movimiento del aire... El Éter Luminífero, que creían los antiguos llenar todo el oscuro cosmos y permitir que la luz viajara. La esencia misma del vacío. Vacío, en el cual me encuentro, y que me conduce a la incontestable pregunta... “la nada primordial”, anterior a la materia, a la energía y a todo lo que hemos entendido o inventado. “La nada” que me redime, que me pone en mi condición de polvo, al cual todo volverá. Que me enseña el sinsentido del todo y todo el sentido de mi breve existencia, en paz con nuestra pequeñez, con nuestra irrelevancia, con nuestra finitud y libre de la búsqueda por la eternidad. Khumbu, diciembre 2024 Home
- Prost | Luiz Simoes Artista contemporáneo
PROST Kunsthalle Museumsquartier , Viena Marzo 2012 Fundación Joan Miró , Barcelona Marzo/junio 2015 Luiz Simoes y Sabina Simón Todavía fluyendo a través del Universo, la onda electromagnética de 160,2GHz llamada radiación del fondo cósmico es, supuestamente, el eco del Big Bang. Normalmente asociamos la idea de eco como el post-algo, pero difícilmente la concebimos como algo previo, como causa de un nuevo drama que evoque una nueva reverberación, produciendo, tal vez, otro estado y así sucesivamente. Un Universo en expansión, camino hacia un nuevo colapso, es parte de una “libertad evolutiva” que quizás solo en la caída encuentre una forma de renacer. Kunsthalle - Museumsquartier. Viena, marzo de 2012 Fundación Joan Miró . Barcelona, marzo / junio de 2015 En un vernissage los invitados están tomando copas de vino (copa como metáfora de celebración, clímax, felicidad). En el centro de la sala una mesa de vidrio con cuatro altavoces situados en las esquinas, está colgada por cables de acero. Los altavoces reproducen el agradable sonido de copas de cristal resonando. Este sonido armónico empieza a subir de volumen, molestando al público. En este punto, se escucha una advertencia a través del altavoz. Atención por favor. Le informamos que su copa puede explotarle en la mano en cualquier momento. Le aconsejamos dejarla sobre la mesa. Seguir sujetándola será por su cuenta y riesgo. Nadie asumirá ninguna responsabilidad sobre ello. Las personas comienzan a dejar sus copas en la mesa y el sonido explota algunas copas cercanas a los altavoces. La mesa, llena de copas, empieza a subir lentamente. El sonido sube fuertemente y, a gran altura, la placa de vidrio, no resistiendo, se rompe. Una enorme cascada de vidrio cae sobre una placa de madera negra cubierta de resina de poliéster posicionada en el área de impacto. Al solidificarse la resina, los brillantes trozos de cristal quedan adheridos a la superficie negra, como metáfora de un nuevo universo, conteniendo orden y entropía. PROST Viena , 2012 - Resina de poliéster, vidrio y copas de vino sobre madera teñida. 210 x 130 cm PROST Barcelona , 2015 - Resina de poliéster, vidrio y copas de vino sobre madera teñida. 260 x 160 cm Ensayo técnico a escala reducida Apoyo Home
- Contacto | Luiz Simoes Artista contemporáneo
Barcelona +34 619333724 Calle Santa Madrona, 15 Local 9 - Barcelona Rio +5521 974555159 Rua 16, nº28 / 2 Praia de Itaipuaçu. Maricá - Rio de Janeiro luiz@luizsimoes.com www.luizsimoes.com Home
- Home | Luiz Simoes Artista contemporáneo
Born in Brazil, Luiz Simoes lives and works in Barcelona since 1986. Currently he divides his time among his studios in Brazil and Spain. Working mostly in conceptulaism, his works include audiovisual instalations, performances, painting, esculpture and sound art. Luiz Simoes artista contemporáneo y al polvo volverás Óxido What are you doing the rest of your life PROST Música para 18 cosas ViolaMe VERTIDOS Las cosas Tempo 10 Tríptics Frozen SymmetroS Silent escape
- Fozen | Luiz Simoes Artista contemporáneo
Cuando la fotografía pierde una de sus funciones históricas, la de preservar el pasado y se convierte en herramienta social para enseñar el presente, Frozen (congelado), propone una reflexión sobre lo que hemos tenido, lo que hemos soñado, lo que hemos perdido y lo que podemos conservar o rescatar de nuestros ideales y nuestras relaciones humanas. A principios de los años ochenta, recibí de Kodak muestras de una nueva película, desarrollada específicamente para fines técnicos y científicos. Realicé varios experimentos y la definición de imagen era la mejor que había visto jamás, pero el contraste era exagerado e incluso con procesos ultra compensadores, no conseguí la riqueza tonal que buscaba. Años más tarde, Kodak desarrolló un revelador específico para aplicaciones pictóricas con esta película. Probarlo puso un fin a mis experimentos químicos. Todo lo que yo había buscado siempre en nitidez y riqueza tonal estaba allí. Probablemente, los científicos de Kodak habían desarrollado su revelador dentro de las mismas bases que yo había estado probando. Fenidona como único agente revelador, sulfito de sodio como antioxidante y Benzotriazol como agente anti‐fog, pero sus resultados fueron mejores que los míos. Aquello fue un marco en mi relación con la fotografía y me hizo repensar que buscaba en ella, más allá de la técnica y la ciencia. Cuando Kodak dejó de fabricar esta película, compré todos los rollos y placas disponibles en las tiendas de Barcelona. Sabiendo que a -20 grados Celsius el envejecimiento de las emulsiones fotográficas en blanco y negro se detiene, las guardé en el congelador, como una reliquia a la espera de una ocasión especial. Aunque las cámaras fotográficas de película seguirán existiendo, decidí construir yo mismo una cámara con la cual utilizar estas películas, como metáfora del empeño por preservar o rescatar aquello que apreciamos. Una década había pasado cuando mi amigo, Manoel Morgado y yo decidimos vivir el antiguo sueño de una travesía invernal en el Himalaya, caminando sobre el río Zanzkar congelado. En enero, el lecho de este río se congela, convirtiéndolo en la ruta invernal utilizada por los Zanzkaris desde hace siglos. Era hora de descongelar película, descongelar el viejo sueño y casi congelarnos a treinta grados bajo cero dentro de un estrecho y sombrío cañón del Himalaya. La película estaba intacta, el sueño seguía vigente, la amistad viva. Pero en realidad, la primera vez que saqué mi reliquia del congelador fue cuando mi amigo Pepe Font de Mora y yo, hicimos juntos una travesía en bicicleta por el Sáhara. Era el año 2008, Pepe y yo llevábamos una década sin vernos, sin embargo nuestra amistad seguía viva y aquel viejo sueño más grande que nunca, pero la única fotografía que hice en aquel viaje fue sobre el fracaso de un sueño. En 1988, en mi gran travesía del Sáhara, había conocido a un joven nigeriano en su camino a Europa. Lo poco que llevaba eran los ahorros de su familia, invertidos en el sueño de que él tuviera una vida más digna y pudiera un día ayudar a los suyos. Veinte años más tarde, un diminuto punto claro en la arena nos llamó la atención y nos desviamos de nuestra línea recta, trazada a brújula. Un cuerpo humano en estado parcial de putrefacción yacía eternamente en medio a tanto vacío. Alrededor suyo no había una mochila, un bolso, una simple botella con agua... apenas un par de zapatos dejados pocos metros atrás. Lo último de lo que se había despojado. Me invadió un profundo sentimiento de tristeza, al pensar que ante la falta de noticias, alguien estaría reluchando entre el sentimiento de haber sido olvidado o el de haber perdido a un ser querido. Que afortunados somos, que cosas e incluso sueños o amistades puedan paralizarse en el tiempo y volver a rescatarse. Pero que pequeños somos, al saber que la vida no se puede congelar. Quizá, por ello algunos pretendan tanto “congelar el momento”, como se suele decir en fotografía. Yo no he tenido jamás esta expectativa. Frozen nº 1. Platinum sobre papel de algodón - 80 x 45 cm. Frozen nº 2. Platinum sobre papel de algodón - 80 x 45 cm. Frozen nº 3. Platinum sobre papel de algodón - 80 x 45 cm. Frozen nº 4. Platinum sobre papel de agodón - 80 x 45 cm. Frozen nº 5. Platinum sobre papel de algodón - 80 x 45 cm. Frozen nº 6. Platinum sobre papel de algodón - 80 x 45 cm. Frozen nº 7. Platinum sobre papel de agodón - 80 x 54 cm. Frozen nº 8. Platinum sobre papel de algodón - 80 x 45 cm. Frozen nº 9. Platinum sobre papel de agodón - 80 x 54 cm. Frozen. Video 2 min. Emptiness. Fotografía en gelatina de plata sobre papel baritado y arena del Sáhara en caja de madera. 60 x 28 cm. Home