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  • Prost | Luiz Simoes Artista contemporáneo

    PROST Kunsthalle Museumsquartier , Viena Marzo 2012 Fundación Joan Miró , Barcelona Marzo/junio 2015 Luiz Simoes y Sabina Simón Todavía fluyendo a través del Universo, la onda electromagnética de 160,2GHz llamada radiación del fondo cósmico es, supuestamente, el eco del Big Bang. Normalmente asociamos la idea de eco como el post-algo, pero difícilmente la concebimos como algo previo, como causa de un nuevo drama que evoque una nueva reverberación, produciendo, tal vez, otro estado y así sucesivamente. Un Universo en expansión, camino hacia un nuevo colapso, es parte de una “libertad evolutiva” que quizás solo en la caída encuentre una forma de renacer. Kunsthalle - Museumsquartier. Viena, marzo de 2012 Fundación Joan Miró . Barcelona, marzo / junio de 2015 En un vernissage los invitados están tomando copas de vino (copa como metáfora de celebración, clímax, felicidad). En el centro de la sala una mesa de vidrio con cuatro altavoces situados en las esquinas, está colgada por cables de acero. Los altavoces reproducen el agradable sonido de copas de cristal resonando. Este sonido armónico empieza a subir de volumen, molestando al público. En este punto, se escucha una advertencia a través del altavoz. Atención por favor. Le informamos que su copa puede explotarle en la mano en cualquier momento. Le aconsejamos dejarla sobre la mesa. Seguir sujetándola será por su cuenta y riesgo. Nadie asumirá ninguna responsabilidad sobre ello. Las personas comienzan a dejar sus copas en la mesa y el sonido explota algunas copas cercanas a los altavoces. La mesa, llena de copas, empieza a subir lentamente. El sonido sube fuertemente y, a gran altura, la placa de vidrio, no resistiendo, se rompe. Una enorme cascada de vidrio cae sobre una placa de madera negra cubierta de resina de poliéster posicionada en el área de impacto. Al solidificarse la resina, los brillantes trozos de cristal quedan adheridos a la superficie negra, como metáfora de un nuevo universo, conteniendo orden y entropía. PROST Viena , 2012 - Resina de poliéster, vidrio y copas de vino sobre madera teñida. 210 x 130 cm PROST Barcelona , 2015 - Resina de poliéster, vidrio y copas de vino sobre madera teñida. 260 x 160 cm Ensayo técnico a escala reducida Apoyo Home

  • Contacto | Luiz Simoes Artista contemporáneo

    Barcelona +34 619333724 Calle Santa Madrona, 15 Local 9 - Barcelona Rio +5521 974555159 Rua 16, nº28 / 2 Praia de Itaipuaçu. Maricá - Rio de Janeiro luiz@luizsimoes.com www.luizsimoes.com Home

  • Home | Luiz Simoes Artista contemporáneo

    Born in Brazil, Luiz Simoes lives and works in Barcelona since 1986. Currently he divides his time among his studios in Brazil and Spain. Working mostly in conceptulaism, his works include audiovisual instalations, performances, painting, esculpture and sound art. Luiz Simoes artista contemporáneo y al polvo volverás Óxido What are you doing the rest of your life PROST Música para 18 cosas ViolaMe VERTIDOS Las cosas Tempo 10 Tríptics Frozen SymmetroS Silent escape

  • Musica para 18 cosas | Luiz Simoes Artista contemporáneo

    Fundación Joan Miró . Barcelona, 2019 Música para 18 cosas En 2006, presenté en Suiza mi instalación audiovisual Réquiem para 2 Basuróphonos, para la cual había construido dos instrumentos de cuerdas similares a un violoncelo y un contrabajo y también había compuesto la música, hecho que sorprendió a algunos, pues no soy músico ni lutier. Pero en el fondo el resultado era una obra visual, lo que siempre había hecho. Años más tarde decidí trabajar en algo que no tuviera la imagen como resultado y que no se esperara de de mí. Algo que yo mismo supiera no estar preparado para hacerlo. Decido entonces componer una pieza musical para ser interpretada por una orquesta con instrumentos construidos por mí; cuestionando qué hacemos de nuestras vidas, qué esperamos de las personas. ¿Por qué lo primero que preguntamos al conocer a alguien es a qué se dedica, estableciendo filtros para nuestro entorno de relaciones? Construí los instrumentos de manera poco convencional, cuestionando también cómo esperamos que sean las cosas, además de las personas. Decido también inspirarme en la obra maestra de alguien que considero uno de los mayores compositores contemporáneos, Music for 18 musicians, de Steve Reich y de hecho le dedico la obra, pero esta no es la música, ni los instrumentos, sino el hecho de que yo haga algo que no esperen que haga. Al igual que en la obra de Reich, pulsación y respiración aluden al tiempo y a la vida. El concierto empieza con un estetoscopio en mi pecho y mis pulsaciones cardíacas sonando en directo, haciendo de metrónomo en la parte inicial de la obra, que se divide en ocho secciones: pulsación, respiración, crecimiento, tormento, caos, armonía, respiración y pulsación; creando un círculo sin fin a través del existir, el crecer y el tormento causado por la sensación de que el crecimiento genera aun más interrogantes. Música para 18 cosas está repleta de elementos que marcaron mi vida en las últimas décadas. Mis deseos, mis frustraciones y realizaciones respecto a lo que hice, lo que hago y lo que aun me gustaría hacer, cuestionando lo que somos, con más y más preguntas a cada instante. Transcrito de la conferencia a la que Luiz Simoes fue invitado por la Fundación Artphilein en febrero de 2010 en Italia para presentar los proyectos Música para 18 cosas y ViolaMe, a los artistas y filósofos participantes en el evento Il Corpo Violato. Entrevista, vídeo 8 minutos Obra completa, vídeo 24 minutos Basuróphonos Basso, Mezzo y da Gamba 00:00 / 00:30 Tubóphonos Basso y Barítono 00:00 / 00:38 El Cutrecordio 00:00 / 00:27 El Martillo 00:00 / 00:08 Maracalata 00:00 / 00:36 Violoca Vidriáphono 00:00 / 00:08 La voz El Tormentophone 00:00 / 00:16 La Rueda 00:00 / 00:19 Mi corazón 00:00 / 00:22 Sesión de grabación. Auditori La Fontana. Barcelona, 2011 Première en el Teatro Espace. Italia 2010 Día internacional de los Museos. Museo ARTIUM, Vitoria 2011 Fragmentos de ensayos y de la presentación en la Fundación Joan Miró de Barcelona, el 16 de noviembre de 2019, en el ámbito de la exposición Arte Sonoro? - Vídeo 6 minutos Apoyo Home

  • Luiz Simoes | Luiz Simoes Artista contemporáneo

    Luiz Simoes artista contemporáneo Nacido en Brasil y naturalizado español, Luiz Simoes vive y trabaja en Barcelona desde 1986. Actualmente reparte su tiempo entre sus talleres en España y Brasil. Alejándose de las etiquetas y trabajando en diversas facetas del conceptualismo, su obra abarca instalaciones audiovisuales, performances, pintura, escultura, arte sonoro, secritura y lo que más haga falta; habiendo siempre en sus proyetos un minucioso cuerpo teórico y filosófico en torno al cual sus obras nacem y se desarrollan. Por Pepe Font de Mora Fundación Colectania, Barcelona Me unen muchas cosas con Luiz Simoes y lo admiro por otras tantas, pero lo que más me fascina de su carácter y su obra es la capacidad de sorprender y hacer reflexionar. Luiz está obsesionado con varios temas y los expresa atreves de diversas técnicas. Los magníficos encuadres en su colección Silent Escape sobrecogen, transmiten el silencio y la soledad desde un punto de vista sutil; no está nunca ni demasiado lejos ni demasiado próximo, en el complejo ejercicio de equilibrismo entre técnica y expresión. 10 tríptics, en la que reflexiona sobre la desnudez del pensamiento, es una serie al uso: cerrada, contundente, brillante. Como en las buenas narraciones cortas, sabe medir lo que cuenta, ni más ni menos, y encontrar un final sorprendente y demoledor. Su empeño por entender el mundo, quizás por su formación científica y por haber viajado tanto, resulta evidente en las series “Tempo” y “Óxido”, en las que su reflexión sobre la oxidación como metáfora del comienzo de la vida nos conecta con nuestra fragilidad. “Vertidos”, "Las cosas", “Música para 18 cosas” y Prost son sus trabajos más sinfónicos. Incorporan performance, sonido, música e instalación audiovisual. Necesita el espacio expositivo para reflexionar sobre la naturaleza del universo con el que convivimos. Les invito a dejarse envolver y seducir por la obra de un artista cada día más compleja sugerente. Selección de exposiciones e instalaciones 2024 - ÓXIDO. Museo Internacional del Barroco, Puebla - México 2023 - What are you doing the rest of your life? Galeria Ybakatu, Curitiba - Brasil 2023 - Què faràs? Instalación permanente - Cidade da Música, Curitiba - Brasil 2019 - Música para 18 cosas. Fundación Miró Barcelona - España 2015 - PROST. Fundación Miró, Barcelona -España 2014 - Emptiness - Artphilein Collection on display. Artphilein Foundation Lugano - Suiza 2012 - PROST. Kunsthalle - Museumsquartier, Viena - Austria 2011 - Selected Works. Gassmann Zürich - Suiza 2011 - Música para 18 cosas y Requiem para 2 Basuróphonos. Artium Museo, Vitoria - España 2010 - Viola-Me y Música para 18 cosas. Artista invitado, Il Corpo Violato, Turín - Italia 2009 - Artista invitado, Hot Art Basel 09. Basel - Suiza 2009 - Artista invitado, Las Cosas. 10ª Bienal de La Habana - Cuba 2009 - VERTIDOS. Centro Cultural Puertas de Castilla, Murcia - España 2008 - VERTIDOS. Galería Blanca Berlín, Madrid -España 2008 - Arco 08, Mi propuesta. Colectiva Galería Joan Gaspar, Madrid - España 2007 - Silent Escape. Galería H2O, Barcelona - España 2006 - VERTIDOS. Brasilea Foundation, Basel - Suiza 2006 - SymmetroS. Brasilea Foundation, Basel - Suiza 1998 - Around the Himalayas. Museu da República, Rio de Janeiro - Brasil 1998 - Around the Himalayas. Museu da Imagem e do Som, São Paulo - Brasil 1996 - Voices. Instalación audiovisual en el metro de Barcelona. Año Europeo contra el racismo - España 1992 - SymmetroS. Galeria Fotoptica, São Paulo - Brasil 1992 - SymmetroS. Fundação CSN, Volta Redonda, Rio de Janeiro - Brasil 1991 - 13 Fotógrafos 13 fotos. Colectiva, Galeria 110, Rio de Janeiro - Brasil 1990 - Landscape for a future earth. Galeria Collectors, São Paulo - Brasil 1989 - Abstract Landscape. Galería Railowsky, Valencia - España 1988 - Glaciares Alucinógenos. Galería Tartessos, Barcelona - España Home

  • Tempo | Luiz Simoes Artista contemporáneo

    En memoria de mi amigo Elmar Thome, que esperó todo lo que pudo; y de mi querido padre, que no pudo. Que breve una existencia, este lapso que tenemos para hacer algo, ser algo, dejar marca de nuestro paso durante el periplo de nuestro hogar por el cosmos; eterno movimiento en el cual tan brevemente estamos. Basilea, junio 2006 Tempo Reproductor de CD y circuitos electrónicos sobre hierro oxidado. 33x33 cm. 2 min. Cada clic de un reloj jamás volverá. En la precisión de un segundo casi dos personas mueren y algo más de cuatro nacen, incrementando la población de la tierra en 2.44 nuevos individuos por segundo. 0.1 nuevas infecciones del VIH, 0.42 hectáreas de bosque se pierden. 967 barriles de petróleo se bombean. 1.14 coches y 2.66 nuevos ordenadores se producen, contrastando increíblemente con el ritmo de otros tiempos. Nuestro planeta se originó del disco de gas y polvo que rodeaba el recién formado sol, hace 4600 crones. Desde que los primeros organismos primitivos comenzaron a poblar los océanos y el proceso de fotosíntesis empezó a llenar de oxígeno la atmósfera, creando el ambiente oxidante en el cual vivimos hoy, fueron necesarios más de 4000 crones para la llegada de los primeros homínidos. Nuestra civilización tiene tan solo tres crones. Resulta más fácil empezar a decir tres millones de años. Tres millones de años de prehistoria y unos cinco mil años de historia. Que proceso tan lento... en el cual la inmesa mayoría de los individuos ha desaparecido como si nunca hubiera existido. A cada segundo incontables sueños se están viviendo, tantas nuevas ilusiones, tantas frustraciones, tantos prólogos y epílogos, con algo por el medio que llamamos existencia. Vida puede ser, a la vez, algo extraordinario y sin sentido. Vivir lo mejor que podamos es el gran sentido de estar aquí, creyendo que a cada uno de esos clics podemos ser mejores en algunos aspectos, no en todos, pero en algunos... incluso sabiendo que casi todos seremos olvidados algún día. Sin embargo, somos 2.44 más a cada segundo, a cada clic... y mi corazón late una vez. Una vez más... y al mismo tiempo una vez menos. No lo sé... tengo más y más preguntas a cada segundo. La idea de construir cámaras para situaciones específicas, con una determinada óptica, enfocada para una única distancia preestablecida, sin visor y con una sola placa de película, establece metafóricamente una reflexión sobre lo irrepetible, lo irreversible y lo frágil que es todo. El aprender Anja Gödicke, mi asistente en su último día en mi estudio. Una placa de negativo gran formato expuesta 27 de junio 2006 y revelada al día siguiente, cuando ella ya estaba en su vuelo de regreso a Berlín y más tarde, su largo viaje por África. Gelatina de plata sobre papel de algodón en hierro oxidado. 50x50 cm El suicidio Gelatina de plata sobre papel de algodón en hierro oxidado. 50x50 cm El embarazo. Laia, 30 semanas Gelatina de plata sobre papel de algodón en hierro oxidado. 50x50 cm El parto. Laia, 41 semanas Gelatina de plata sobre papel de algodón en hierro oxidado. 50x50 cm El empezar. Roger, 90 segundos Gelatina de plata sobre papel de algodón en hierro oxidado. 50x50 cm La vejez. Querido Paul Spieler y su paraíso Gelatina de plata sobre papel baritado y la cámara de Paul sobre hierro oxidado. 58x68x24 cm El conocimiento Fotografía de la biblioteca de Montserrat en gelatina de plata sobre papel de algodón, hierro oxidado, libro y LEDs, en cajón de madera. 35x70x15 cm El soñar Yo era joven, soñando conocer lugares, tener mi propio laboratorio, ahorrando para una ampliadora. Hoy puedo encontrar una en la basura en la esquina. Puedo comprar por apenas 10 euros en el mercado de los Encantes una cámara como la que me regaló mi abuela cuando yo tenía 15 años. Negativo blanco y negro, ampliadora oxidada, temporizador mecánico e hierro oxidado. 110x100x80 cm Reminiscencias Álbum de fotos blanco y negro, diapositivas digitalizadas en pantalla TFT, discos duros y electrónicos en cajón oxidado. 38x70x26 cm La enfermedad. Jennifer. Diagnosticada esclerosis múltiple a los 18 años. Dos copias en gelatina plata sobre papel de algodón en ambos lados de una placa de hierro oxidado colgada por hilo de oro. 150x50 cm La muerte Gelatina de plata sobre papel de algodón en caja fuerte de hierro oxidado 18x23x30 cm Tiempo Reloj e hierro en caja fuerte de hierro oxidado 17x21x25 cm La obsolescencia Gelatina de plata sobre metacrilato transparente, 1169 válvulas termoiónicas, mini bombillas y electrónicos en caja de hierro oxidado. 104x104x11 cm La oxidación nº 1 Oxidación controlada en polvo de hierro en medio acrílico y película blanco y negro virada al sulfuro en caja de luz. 100x195x5 cm La oxidación nº 2 Oxidación controlada en polvo de hierro en medio acrílico y película blanco y negro virada al sulfuro en caja de luz. 100x195x5 cm La oxidación nº 3 Oxidación controlada en polvo de hierro en medio acrílico, sobre madera. 100x195x5 cm El caldo primordial Video, pantalla e placa de hierro oxidado. 3 min. 50x50 cm No podrás volver a entrar Instalación audiovisual. 20 diapositivas, proyector y sonido en una cámara oscura. 2x2x2,5 m Para entrar en la cámara los visitantes deben identificarse y no se les permitirá el acceso una segunda vez. En el interior oscuro de la cámara, cada imagen se proyecta por apenas un segundo a intervalos aleatoreos. En preparación El accidente La permanencia Home

  • Silent escape | Luiz Simoes Artista contemporáneo

    Silent escape No busco un paisaje descriptivo. Aquí no encontrarás el Everest o los famosos picos de la Patagonia o del Karakorum. Aquí encontrarás el silencio. El silencio que puede estar en aquellas montañas y desiertos mientras estaba allí, o el silencio en que a veces nos sumergimos estando rodeados de personas. En cada una de estas imágenes, tan sencillas, frías y desoladas, no hay más que mi deseo de reflexión sobre el silencio. El silencio que puede fascinar o asombrar. El silencio del que muchos desean escaparse y en el cual algunos se escapan. Kanderfin. Suiza 1987. Gelatina de plata sobre papel baritado virado al selenio. Gornergletscher. Suiza 1987. Gelatina de plata sobre papel baritado virado al selenio. Le Grand Capucin. Francia 1987. Gelatina de plata sobre papel baritado virado al selenio. Brenva. Italia 1987. Gelatina de plata sobre papel baritado virado al selenio. Kala Patar . Nepal 1989. Gelatina de plata sobre papel baritado virado al selenio. Makalu . Nepal 1993. Gelatina de plata sobre papel baritado virado al selenio. Pumo-Ri . Nepal 1993. Gelatina de plata sobre papel baritado virado al selenio. Gorak Shep . Nepal 1989. Gelatina de plata sobre papel baritado virado al selenio. Padum Zanzkar . India 1989. Gelatina de plata sobre papel baritado virado al selenio. Zanzkar . India 1989. Gelatina de plata sobre papel baritado virado al selenio. Ordesa . España 1986. Gelatina de plata sobre papel baritado virado al selenio. Cañón de Ordesa . España 1987. Gelatina de plata sobre papel baritado virado al selenio. Muttehornglatcher. Suiza 1987. Gelatina de plata sobre papel baritado virado al selenio. Cho-La. Nepal 1993. Gelatina de plata sobre papel baritado virado al selenio. Ngozumpa . Nepal 1989. Gelatina de plata sobre papel baritado virado al selenio. Tsoh Nepal 1989. Gelatina de plata sobre papel baritado virado al selenio. Prateleiras. Brasil 1990. Gelatina de plata sobre papel baritado virado al selenio. Itatiaia. Brasil 1991. Gelatina de plata sobre papel baritado virado al selenio. Kerzas. Argelia 1988. Gelatina de plata sobre papel baritado virado al selenio. Home

  • Vertidos | Luiz Simoes Artista contemporáneo

    VERTIDOS VERTER: Del Latín vertěre - Derramar, tirar VESTIR: Del Latín vestīre - Proteger o adornar el cuerpo M e acuerdo que cuando estaba en la universidad en Rio, un grafiti en una pared decía: De nada sirve luchar, el Sol se apagará dentro de 6 mil millones de años. En la misma pared alguien pintó: ¡Que alivio! Creía que sería dentro de 6 millones. En la naturaleza todo ocurrió siempre en una escala de tiempo no humana. Es cierto que un día el sol dejará de brillar, que la vida en nuestro planeta tiene fecha de caducidad, pero lo estamos acelerando, convirtiéndolo en un proceso visible. En los últimos cien años quemamos más reservas naturales que en cuatro mil millones de años de actividad orgánica en el planeta. ¿Podemos dejar que la historia siga siendo lenta? Luiz Simoes, 2004 Los Vertidos aluminio, cartón, plástico, tretrabrik y vidrio - 2004/2005 Todo tiene ciclos. Las historias que imaginamos tienen ciclos; nosotros tenemos ciclos y dentro de nuestros ciclos imaginamos y creamos de formas distintas. En el año 2004, cuando me surgió la idea de VERTIDOS, en mi pensamiento predominaba la visión de lo bello que somos, capaces de crear belleza incluso en situación de penuria y escasez; a la vez, quería también reflexionar sobre nuestra capacidad destructiva, contrastante e incoherente con nuestra capacidad intelectual. En los años siguientes, diferentes ciclos me llevaron a otras visiones. Surgió entonces una segunda serie de fotografías, en las que los cuerpos, extenuados y sucios, adornados con nuestras creaciones, yacen sobre la tierra. En mi constante reflexión, años más tarde creé una serie de pinturas objetcuales con aquellos mismos vestidos, en las que ya no están los cuerpos y apenas perduran los restos de nuestras creaciones. Y hoy, veinte años más tarde, en mi ciclo actual, empiezo una nueva serie de obras utilizando el polvo de aquellos mismos materiales. Vuelve a mi mente la pregunta que me hice en 1988, en mi solitaria travesía del Sáhara: ¿Cien mil? ¿Un millón? ¿Cuántos años pasarían hasta que se desplomara todo lo que hemos construido y, lentamente, la tierra y la maleza lo cubrieran todo, borrando para siempre cada vestigio de nuestra fugaz presencia en el planeta? Y mi pregunta actual sigue siendo la misma: ¿Podemos permitir que la historia siga siendo lenta? Luiz Simoes, 2024 aluminio, cartón, plástico, tretrabrik y vidrio - 2007 Vertido de aluminio Acrílica, pigmentos de hierro, poliuretano y vestido de aluminio sobre tela en vitrina.100x130x10 cm Vertido de plástico Acrílica, pigmentos de hierro, poliuretano y vestido de plástico sobre tela en vitrina.100x130x10 cm Vertido de tetrabrik Acrílica, pigmentos de hierro, poliuretano y vestido de tetrabrik sobre tela en vitrina. 100x130x10 cm Vertido de cartón Acrílica, pigmentos de hierro, poliuretano y vestido de cartón sobre tela en vitrina. 100x130x10 cm Vertido de vidrio Acrílica, pigmentos de hierro, poliuretano y vestido de vidrio sobre tela en vitrina. 100x130x10 cm Polvo Polvo de vidrio Acrílica, pigmentos de hierro, resina y polvo de vidrio sobre tela en vitrina. 100x130x5 cm En proceso Polvo de Aluminio, Polvo de Plástico, Polvo de Tetrabrick, Polvo de Cartón Polvo Electrónico, Polvo Metálico Los objetos En el poema "Aventura", el personaje es un bote que el poeta Manoel de Barros encuentra tirado "boca arriba y vacío" en un lugar remoto. En este estado de abandono, el bote no contenía más que el vacío. No hace mucho, esta vasija debió ser el foco de atención, cuando atraía el deseo de quienes la querían cerca por lo que había en su interior. Quizás recibió miradas de interés porque contenía algo que despertaba placer inmediato. Me imagino que este bote, ahora vacío y abandonado en el bosque, pudo haber sido alguna vez un bote de dulces o helados. Ocupando el centro de la mesa, recibía miradas ansiosas. Cuando deseado, el bote quizás se haya engañado al imaginar que lo querían por lo que era y no por lo que temporalmente contenía. Inmenso será ahora su dolor, abandonado. Rechazado por los humanos y sus volubles deseos, sólo la naturaleza lo quiere. La naturaleza nunca desprecia y sí, recibe, regenera, llena vacíos. Eso ya lo sabía Spinoza. "Inútil", el bote ya no servía, salvo para las metamorfosis, pues eso es lo que produce la naturaleza en todo aquello que, al recibir sus cuidados, sufre un contagio, una comunión. “Después de deshacerse en la naturaleza, las latas pueden incluso encantar a las mariposas", presagió el poeta. Tiempos después, el escritor tuvo que volver al mismo remoto lugar. Recordó el vacío y abandonado bote y se preparó para volver a ver aquella triste imagen. Sin embargo, durante el intervalo de tiempo transcurrido, sin que el poeta lo supiera, un pajarito voló “por casualidad” sobre el bote y en su vientre vacío dejó una semilla. Ya había en él arena y polvo, que la naturaleza depositara. “Las lluvias y los vientos dieron al embarazo de la vasija, fuerzas para dar a luz", y donde antes había el vacío, un poema vivo surgió. De aquel vientre floreció un rosal... “Si no damos nuestro amor, este se nos pudre dentro”, agradeció el poeta al bote esta lección que recibió en forma de rosas. Porque la vasija ahora estaba plena de la belleza que nos ofrece la naturaleza sin pedir nada a cambio. Elton Luiz Leite de Souza Filósofo. Profesor en la Universidad Federal de Rio de Janeiro Una tele Copia de tinta pigmentada y barniz acrílico sobre tela. 100x130 cm Un par de sillas Copia de tinta pigmentada y barniz acrílico sobre tela. 100x130 cm El cochecito Copia de tinta pigmentada y barniz acrílico sobre tela. 100x130 cm Abrigo Copia de tinta pigmentada y barniz acrílico sobre tela. 100x130 cm La moto Copia de tinta pigmentada y barniz acrílico sobre tela. 100x130 cm El vacío Tierra Acrílica sobre tela. 130x400 cm Oscuridad Acrílica sobre tela. 130x400 cm Expanción Acrílica, pigmentos y polvo metálico sobre lino. 130x200 cm Vacío Acrílica sobre tela. 130x200 cm Ausencia Acrílica sobre tela. 130x200 cm Réquiem para 2 Basuróphonos La obra se basa en la idea de que en un futuro decadente y degradado, en el cual los únicos recursos fueran restos de tiempos más prósperos, un personaje que jamás hubiera visto un instrumento musical construyera, bajo su intuición y con escasos recursos, dos instrumentos similares a un violonchelo y un contrabajo, con los cuales expresar musicalmente su lamento por la situación de penuria en la que se encuentra. La música se inspira en el ruido continuo del camión de la basura acelerando su motor. Reproduciendo los sonidos con mi voz, grabé varios fragmentos y editándolos en una línea de tiempo, creé la secuencia. Fue la forma de componer mi música sin ser músico. La secuencia, en su forma original, fue interpretada por el violonchelista Ivan Lorenzana utilizando los instrumentos construidos con basura, de ahí sus nombres, Basuróphonos. Réquiem para 2 Basuróphonos es un lamento, un diálogo entre los dos instrumentos, que gira alrededor de si mismo en una pieza que alude a lo que estamos haciendo… acelerando. Réquiem para 2 Basuróphonos Instalación audiovisual para tres proyectores de diapositivas controlados digitalmente. 7 minutos. Musitekton - Barcelona, 24 de marzo de 2012 Iván Lorenzana - Basuróphono mezzo Ernesto Vargas - Basuróphno basso Entrevista Réquiem para 2 Basuróphonos. video 4 minutos. Making of Vertidos - video 4 minutos Making of Ausencia - video 4 minutos Brasilea Foundation. Basel, 2006 Galería Blanca Berlin. Madrid, 2008 Centro Cultural Puertas de Castilla. Murcia, 2009 Gassmann Zürich, 2011 Home

  • What are you doing the rest of... | Luiz Simoes Artista contemporáneo

    What are you doing the rest of your life? Hablar de mi proyecto "What are you doing the rest of your life?" (Qué harás el resto de tu vida?) requiere remontarse a 2006, cuando presenté mi instalación audiovisual Réquiem para 2 Basuróphonos en Suiza, donde reflexiono sobre el agotamiento de recursos. Imaginándome en un futuro hipotético y decadente, construí dos instrumentos musicales, basándome en mi intuición y sin más recursos que los restos de tiempos más ricos; basura, de ahí el nombre de los instrumentos: Basuróphonos. Así nació mi acercamiento al arte sonoro, que años después me llevó a realizar el proyecto Música para 18 Cosas, en el que, sin ser músico ni luthier, construí instrumentos para una orquesta y compuse una obra musical, cuestionando qué esperamos de las personas, qué hacemos con nuestras propias vidas o por qué, al conocer a alguien, lo primero que le preguntas es a qué se dedica. Un episodio en particular me llevó a establecer el hilo conductor de este nuevo proyecto. Un día, una amiga tocó accidentalmente una tecla del piano y le pedí que la repitiera. Tras repetirla, me preguntó por qué, y le respondí que era la primera nota que Bill Evans toca en la canción "What are you doing the rest of your life?". Y entonces me preguntó: "¿Qué estás haciendo con el resto de tu vida, que siempre dices que vas a empezar a estudiar música y nunca lo haces?". Decidí entonces que esta y las dos siguientes notas serían la pregunta, la razón de ser de "Música para 18 Cosas", sin duda mi obra más difícil y audaz, llena de preguntas, desconocimiento y de necesidad de aprender. Tras meses de elaboración, ensayando cada sábado y domingo con 14 músicos en mi estudio de Barcelona, lidiando con mis limitaciones y multitud de preguntas, técnicas o conceptuales, y tras el estreno en Italia, luego en País Vasco y Barcelona, decidí reformular esa misma pregunta, repetir aquellas mismas notas: Do – Si – Mi. "¿Qué - ha - rás?" En una obra mucho más sencilla, a solas en mi estudio durante 15 días, utilizando técnicas y materiales que conozco. Así, en un momento de necesidad de aislamiento, nació Qué Faràs?, lleno de referencias a personas y circunstancias importantes de mi vida, que me atrajeron o me repelieron, pero que me influyeron enormemente, cuando la palabra "influencer" aún no existía con su significado actual. Nació como obra, pero permaneció latente durante años, como punto de partida para una nueva serie de obras en las que repetiría esa misma pregunta tan sencilla: "¿Qué harás?" en diferentes circunstancias de la vida. Como en otras de mis obras, el óxido e hidróxido de hierro, e incluso el propio proceso de oxidación, se funden en gestos de expresionismo y abstracción que aluden a la vida y a la más primordial de todas las cuestiones, la existencia, ya que la propia actividad biológica fue la que llenó la atmósfera de oxígeno, creando así el ambiente oxidante en el que hoy vivimos. La adaptación de "Qué Faràs?" en formato mural a gran escala, para la Ciudad de la Música, en Curitiba, Brasil, fue sin duda el catalizador que revitalizó e impulsó el proyecto, que llevaba más de una década en gestación, entre las preguntas de otros proyectos, o quizás a la espera de un momento circunstancial que me volviera a plantear la pregunta: ¿Qué harás el resto de tu vida? Y mi corazón late… ¿una vez más, o una vez menos? No lo sé… Tengo más y más preguntas a cada segundo. Què faràs? - Óxido e hidróxido de hierro, acrílica y cuerdas de piano sobre lienzo. 108 x 193 cm Que farás? - Óxido e hidróxido de hierro, acrílica chapas de hierro y cuerdas de piano. 7 x 15 m. Making of Que farás? Curitiba - vídeo 2 min. ¿Qué harás separado? Óxido e hidróxido de hierro y cuerdas de piano sobre tela en madera. 113 x 138 cm ¿Qué harás polarizado? Óxido e hidróxido de hierro y cuerda de piano sobre madera. 88 x 80 x 8 cm ¿Qué harás gritando? Óxido e hidróxido de hierro y cuerdas de piano sobre tela en madera. 140 x 73 cm ¿Qué harás ahogado? Óxido e hidróxido de hierro y cuerdas de piano sobre madera de río. 110 x 20 cm ¿Qué harás, influencer? Polvo de hierro, vidrio, imán y óxido de hierro. 40 cm x altura variable ¿Qué harás sin libros? Madera, papel, tela, cuerdas de piano, óxido e hidróxido de hierro. 23 x 31 cm ¿Qué harás callado? Óxido e hidróxido de hierro, cuerda y apagadores de piano sobre tela en madera. 120 x 80 cm Making of Qué harás, callado? - vídeo 7 min. Making of Que farás, gritando? - vídeo 6 min. Galeria Ybakatu, Curitiba, Brasil - vídeo 1 min. Making of Què faràs? - vídeo 1 hora Home

  • PDF | Luiz Simoes Artista contemporáneo

    Descagar PDF Óxido What are you doing the rest of your life? Prost Música para 18 cosas ViolaMe Vertidos Las cosas Tempo 10 Tríptics Symmetros Frozen El lugar de los lugares Home

  • Libros | Luiz Simoes Artista contemporáneo

    Khumbu narra mi primer viaje al Himalaya, los últimos cuatro meses de un largo viaje de más de tres años, en los que todo lo que hacía representaba para mí un aprendizaje, una preparación para llegar a Khumbu; lo más alto, como el mismo significado de la palabra en sherpa. El manuscrito se convirtió en un proyecto de libro, que nunca se publicó, pero que verá la luz próximamente. ¿Cien mil? ¿Un millón? ¿Cuántos años pasarían hasta que se desplomara todo lo que habíamos construido y, lentamente, la tierra y la maleza lo cubrieran todo, borrando para siempre cada vestigio de la fugaz presencia de nuestra especie en el planeta? Zaoutallaz es una novela futurista nascida de esta pregunta, que surgió en mi mente durante mi solitario viaje de casi cinco mil kilómetros en bicicleta por el Sáhara argelino, en 1989, cuando avisté aquel autobús oxidado en medio de un mar de rocas pardas, y empecé a imaginar la Tierra despoblada y un reducido grupo de sobrevivientes y sus reflexiones sobre la extinta humanidad. Los manuscritos hechos durante mi viaje se convirtieron, en los años siguientes, en una novela que nunca llegó a ser publicada, pero que pronto será. Catálogo de la exposición SymmetroS en la Fundación Brasilea, Suiza, 2006. 36 páginas, impresión en cuatricromía en papel couché estucado semimate, con textos en alemán, inglés y español. Disponible en formato físico y PDF. Catálogo de la Exposició VERTIDOS y LAS COSAS en la galería Blanca Berlín en Madrid, 2008. 44 páginas, impresión en hexacromía en papel couché estucado semimate, con textos en inglés y español. Disponible en formato físico y en PDF. Catálogo de la exposición VERTIDOS en la Fundación Brasilea, Suiza, 2006. 28 páginas, impresión en hexacromía en papel couché estucado semimate, con textos en alemán, inglés y español. Disponible en formato físico y PDF. DVD del proyecto Música para 18 cosas , con la obra completa grabada en directo en el Auditorio La Fontana, en Barcelona. Incluye además videos de entrevistas y un libreto de 16 páginas con fotos y textos sobre el proyecto. Disponible en formato físico y digital. Audio CD con la música del la obra Eva, Adán y las cosas e improvisaciones sobre el tema. Incluye folleto tríptico con fotos y textos. Incluye además el tema de Réquiem para 2 Basuróphonos y el primer encuentro del chelista Iván Lorenzana con los Basuróphonos. Pocos ejemplares disponibles. 01 Eva Adan y las cosas 00:00 / 13:47 02 Improvisación sobre el tema 00:00 / 03:32 07 Primer encuentro de Ivan con los Basuróphonos 00:00 / 01:08 09 Réquiem para dos Basuróphonos 00:00 / 08:51 Home

  • Fozen | Luiz Simoes Artista contemporáneo

    Cuando la fotografía pierde una de sus funciones históricas, la de preservar el pasado y se convierte en herramienta social para enseñar el presente, Frozen (congelado), propone una reflexión sobre lo que hemos tenido, lo que hemos soñado, lo que hemos perdido y lo que podemos conservar o rescatar de nuestros ideales y nuestras relaciones humanas. A principios de los años ochenta, recibí de Kodak muestras de una nueva película, desarrollada específicamente para fines técnicos y científicos. Realicé varios experimentos y la definición de imagen era la mejor que había visto jamás, pero el contraste era exagerado e incluso con procesos ultra compensadores, no conseguí la riqueza tonal que buscaba. Años más tarde, Kodak desarrolló un revelador específico para aplicaciones pictóricas con esta película. Probarlo puso un fin a mis experimentos químicos. Todo lo que yo había buscado siempre en nitidez y riqueza tonal estaba allí. Probablemente, los científicos de Kodak habían desarrollado su revelador dentro de las mismas bases que yo había estado probando. Fenidona como único agente revelador, sulfito de sodio como antioxidante y Benzotriazol como agente anti‐fog, pero sus resultados fueron mejores que los míos. Aquello fue un marco en mi relación con la fotografía y me hizo repensar que buscaba en ella, más allá de la técnica y la ciencia. Cuando Kodak dejó de fabricar esta película, compré todos los rollos y placas disponibles en las tiendas de Barcelona. Sabiendo que a -20 grados Celsius el envejecimiento de las emulsiones fotográficas en blanco y negro se detiene, las guardé en el congelador, como una reliquia a la espera de una ocasión especial. Aunque las cámaras fotográficas de película seguirán existiendo, decidí construir yo mismo una cámara con la cual utilizar estas películas, como metáfora del empeño por preservar o rescatar aquello que apreciamos. Una década había pasado cuando mi amigo, Manoel Morgado y yo decidimos vivir el antiguo sueño de una travesía invernal en el Himalaya, caminando sobre el río Zanzkar congelado. En enero, el lecho de este río se congela, convirtiéndolo en la ruta invernal utilizada por los Zanzkaris desde hace siglos. Era hora de descongelar película, descongelar el viejo sueño y casi congelarnos a treinta grados bajo cero dentro de un estrecho y sombrío cañón del Himalaya. La película estaba intacta, el sueño seguía vigente, la amistad viva. Pero en realidad, la primera vez que saqué mi reliquia del congelador fue cuando mi amigo Pepe Font de Mora y yo, hicimos juntos una travesía en bicicleta por el Sáhara. Era el año 2008, Pepe y yo llevábamos una década sin vernos, sin embargo nuestra amistad seguía viva y aquel viejo sueño más grande que nunca, pero la única fotografía que hice en aquel viaje fue sobre el fracaso de un sueño. En 1988, en mi gran travesía del Sáhara, había conocido a un joven nigeriano en su camino a Europa. Lo poco que llevaba eran los ahorros de su familia, invertidos en el sueño de que él tuviera una vida más digna y pudiera un día ayudar a los suyos. Veinte años más tarde, un diminuto punto claro en la arena nos llamó la atención y nos desviamos de nuestra línea recta, trazada a brújula. Un cuerpo humano en estado parcial de putrefacción yacía eternamente en medio a tanto vacío. Alrededor suyo no había una mochila, un bolso, una simple botella con agua... apenas un par de zapatos dejados pocos metros atrás. Lo último de lo que se había despojado. Me invadió un profundo sentimiento de tristeza, al pensar que ante la falta de noticias, alguien estaría reluchando entre el sentimiento de haber sido olvidado o el de haber perdido a un ser querido. Que afortunados somos, que cosas e incluso sueños o amistades puedan paralizarse en el tiempo y volver a rescatarse. Pero que pequeños somos, al saber que la vida no se puede congelar. Quizá, por ello algunos pretendan tanto “congelar el momento”, como se suele decir en fotografía. Yo no he tenido jamás esta expectativa. Frozen nº 1. Platinum sobre papel de algodón - 80 x 45 cm. Frozen nº 2. Platinum sobre papel de algodón - 80 x 45 cm. Frozen nº 3. Platinum sobre papel de algodón - 80 x 45 cm. Frozen nº 4. Platinum sobre papel de agodón - 80 x 45 cm. Frozen nº 5. Platinum sobre papel de algodón - 80 x 45 cm. Frozen nº 6. Platinum sobre papel de algodón - 80 x 45 cm. Frozen nº 7. Platinum sobre papel de agodón - 80 x 54 cm. Frozen nº 8. Platinum sobre papel de algodón - 80 x 45 cm. Frozen nº 9. Platinum sobre papel de agodón - 80 x 54 cm. Frozen. Video 2 min. Emptiness. Fotografía en gelatina de plata sobre papel baritado y arena del Sáhara en caja de madera. 60 x 28 cm. Home

Luiz Simoes

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